EL VENDAVAL


La brevedad del respiro de la mente
                                                                        
Al inhalar y no sentir ese aire que va hacia tus pulmones y todo tu organismo sientes que te desvalijas como un desastre natural, uno no predice de ello, pues sucede en un pestañear. Esa sensación me da cada página, pues uno avanza con naturalidad pero a la vez puede ser abrupta por los diversos contenidos que uno debe entender e imaginar. 

A lo largo de los tiempos, la escritura ha sido un medio de expresión tanto para el autor como para el lector. Esta transmisión nos hace imaginar o "soñar despiertos" en el mundo ficcional. En la obra Los Miserables de Victor Hugo encontré que el tiempo puede detenerse a tal punto de imaginar vivir la Revolución Francesa, toda esa emoción como también la decepción. Asimismo, percibí la reflexión filosófica del autor como "El alma ayuda al cuerpo y en ciertos momentos le sirve de apoyo" esto lo relaciono con Aristóteles, pues dicho autor habla que el cuerpo y el alma constituyen una única sustancia, y la relación entre ellas dos es igual a la de la materia y forma. Es decir, estos dos elementos se terminan relacionando, aunque no necesariamente una depende de la otra. 
Ello me hace pensar que solemos creer que tenemos autonomía en nuestras decisiones por nuestro propio "yo"; sin embargo, en la realidad se plantea como otra. Terminamos siendo marionetas o hasta estatuas que respiran, pues somos guiados por instituciones que transmiten desde ideologías hasta religiones y ello es una consecuencia de nuestra necesidad de creer en alguna cosa para sentirnos vivos. Sin embargo, en el existencialismo se plantea una perspectiva de elección de libertad al ser conscientes, por lo tanto autónomos, en nuestras decisiones; en consecuencia, tendríamos que ser responsables por cada acción que realizamos. Según Sartre es necesario que el hombre se encuentre a sí mismo y se convenza de que nada pueda salvarlo de sí mismo, así sea una prueba válida de la existencia de Dios. Es en este existencialismo humanista que no limita al hombre por sus creencias sino que a pesar de creer en ellas no se abstenga de tomar las decisiones de su propia existencia.
Así que concluyo que no existe una coyuntura en determinado tiempo que logre cohabitar el cuerpo y el alma sino existe distintos contextos que el humano llega a encontrar una equilibrio en estos dos elementos. Los humanos me dejan atónita por todas las cosas que creemos creer para hacernos vivir, a pesar de ello terminamos solo siendo miserables a nosotros mismos. 






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