VERSO III
EL RESPLANDOR Es en esa laguna, Donde me encuentro, Sumergida sin respirar, La mente sigue maquinando, Por seres intangibles, La inconsciencia me llama, Me despierta, La máquina como una tuerca, Gira y gira sin cesar, Se sigue destornillando, Ya no oigo los sonidos, Que antes me transformaban, Me acompañaban, Me consolaban, ¿Tú los escuchas?, Ahora el silencio, Es inaudito, Es incomprensible, Pero es majestuoso, Ahora tengo que aprender a vivir sin ellos.